Escalada y nidificación

En los períodos de nidificación de las aves se regula la práctica de la escalada Se han producido conflictos entre deportistas y guardas forestales.

Aragón cuenta con importantes escuelas de escalada. Con la llegada del buen tiempo, los deportistas trepan por escuelas tan importantes como las de Riglos, Morata, Montrebei, Ordesa o Mascún-Rodellar. Pero con el inicio del buen tiempo también comienza la época de cría de varias especies de aves, en algunos casos amenazadas. El alimoche, el halcón peregrino, el águila perdicera o el quebrantahuesos colocan sus nidos en los riscos, peñascos o repisas de las paredes para llevar a cabo la reproducción de sus crías.

Cómo compatibilizar la actividad deportiva sin grandes restricciones con el proceso reproductivo de las aves rupícolas sin sobresaltos es un problema que se intenta resolver con el consenso de todos los implicados.

“En la regulación de la práctica de la escalada deberían participar los deportistas, conservacionistas y la propia administración. Se debería dejar escalar en las épocas en las que no hay ningún problema de nidificaciún, que es la mayor parte del año y se debe restringir en los momentos críticos”, explica Juan Carlos Cirera, responsable en Aragón de la Sociedad Española de Ornitología y escalador de Montañeros de Aragón.

Momento crítico

La época más crítica es la cría y la reproducción. “Conviene minimizar al máximo las molestias y, si el escalador pasa cerca de un nido, se puede echar a perder la cría. Es un delito en el caso de las especies amenazadas”. Cirera explica que las aves más vulnerables son las que crían en las paredes. “Está el águila perdicera, el quebrantahuesos, el halcón peregrino, el buitre leonado en algunas zonas, el alimoche”, dice.

La época de reproducción varía de una especie a otra. “Unas comienzan en diciembre y otras en mayo, pero a principios de verano ya han acabado todas. A los escaladores les gustaría que fuese una cosa matemática. Pero cada animal tiene un periodo de cría diferente y cada año lo hacen en una repisa distinta”, dice Cirera.

El alpinista de Montañeros de Aragón explica que los escaladores tienen pocos órganos de representatividad. “En la territorial hay escasa representatividad del colectivo de escaladores deportivos. Hay muchos escaladores no federados y otros que no se sienten representados por la federación. Es una actividad que va mucha gente por libre”. Tanta influencia como las federaciones pueden tener las editoriales que publican libros de escalada. “Hay que trabajar con ellas para que las guías que se publiquen cuenten con unos mínimos consejos sobre las aves. Ahora la información es escasa. Falta mucho por hacer”, concluye.

Óscar Acín es el director del Centro de Tecnificación de Alpinismo de la territorial. “Siempre hemos convivido sin problemas con las aves. Hay que proteger, pero sin sacar las cosas de quicio. Si hay 20 sitios y te prohiben tres, tampoco pasa nada”. Acín ha llegado a pasar cerca de una cría en Riglos. “Intento pasar lo más sigilosamente posible o me bajo de la vía”. Considera que hay que “regular las zonas más conflictivas, pero no prohibirlo todo”. El escalador zaragozano cree que “las aves no son tontas y no se ponen en Morata con tanta masificación. Anidan en sitios tranquilos donde escala muy poca gente”. Acín no ve ningún tipo de problema en la compatibilización de la escalada y la reproducción de las aves. “Los sitios con nidos son poco frecuentados por escaladores; en los masificados no se nidifica y, si se nidifica, se ha llegado a un acuerdo entre los escaladores”.

Escasa representatividad

Felipe Guinda es uno de los escaladores más representativos de Aragón. “Los escaladores pedimos una regulación y haremos que se cumpla, pero queremos que se cuente con nosotros”. En cuanto a Morata, se queja “de las actuaciones de algunos guardas. Hay momentos de tensión entre los escaladores y los guardas. Dos forestales me desmontaron por su cuenta y riesgo dos vías de escalada. Nos sentimos en el centro de la diana y la territorial no ostenta nuestra representación. Se tendría que hacer una asociación de escaladores al margen de la territorial”, indica Guinda.

Uno de los mayores conflictos entre escaladores y guardas se originó en la Peña del Reloj de Morata. Fernando Lampre, vicepresidente de la Federación Aragonesa, explica el papel de la entidad. “Nos reunimos con representantes del Medio Natural del Gobierno de Aragón y se ha realizado una regulación revisable cada año. Si nidifica un año el alimoche, limitamos la escalada de marzo a julio y en una serie de vías muy concretas”. Se ha realizado una cartelería de urgencia a pie de las paredes. También se quieren colocar más carteles divulgativos y de sensibilización.

Lampre explica que en la vida de las aves hay un periodo de riesgo. “Es cuando pueden perder las puestas de los huevos en los nidos. Si escalas en una vía con un nido próximo y asustas a los padres, se pueden echar a perder los huevos”, explica.


FUENTE: El Periódico de Aragón