
Ibón es una palabra aragonesa de oscura etimología. Parece proceder de la raiz iba, que en el antiguo idioma galo hacía referencia al agua. Ibón significa lago de alta montaña, los ibones son los lagos de origen glaciar que salpican una gran parte de las cimas de los Pirineos. Cuentan las viejas leyendas que el fondo de los ibones pirenaicos está habitado por una antigua raza mitológica.

En la cumbre del Perdido, uno de los tres picos que forman as tres Serols, entre las nubes, oculto por un muro de hechizos inmutables, que perduran a lo largo de los siglos existe un extraordinario castillo, construido por un mago llamado Atland.
Los esconjuraderos eran unas pequeñas construcciones, cercanas del templo parroquial que servían para desconjurar, esconxugar, los males que atenazaran al pueblo, en su mayoría en forma de tormentas.
Los árboles maravillosos forman parte de la cultura pirenaica, pero no hay otro árbol más famoso en Aragón que la carrasca de Sobrarbe.
El pueblo mágico por excelencia del Sobrarbe. Tierra de brujas y de gigantes. Los malos vecinos dicen de Tella: "Dios me libre de ella..." y las bruxas de Tella que tienen pelos por todas partes menos en la lengua, les responden: "Ojala tengas tan lejos los huesos de la carne como estás de ella."
Así es como se conoce al Ibón de Plan, donde habita una reina Mora. Las Moras en el Pirineo son unas hadas relacionadas con los elementos como el agua, la tierra y el fuego.
En lo alto de una colina, encima del pueblo, encontramos el Castillo de Boltaña.
Los pantanos son la sangre que emana de un herida mortal que el franquismo provocó en muchos pueblos del Pirineo y, sobre todo, de Sobrarbe.
En la frontera entre Francia y España se encuentra la famosa Brecha de Roldán.