En Aragón existen varios testimonios de peregrinaciones, la principal de las cuales, el Camino de Santiago, se encuentra en la actualidad descuidado y desprotegido.
Por ello no es de extrañar que otras vías secundarias de antigua peregrinación estén lejos de ser valoradas y mucho menos protegidas. Tal es el caso de la vía que discurría por el valle del río Ara. Este valle acogió antaño una de las vías de comunicación con Francia que aportaba un caudal más o menos constante de peregrinos no sólo a Compostela, sino a otros lugares de devoción. Estos caminos fueron dejando su huella en la toponimia y la arquitectura.